Primero se fue la luz; después, el camino
En septiembre de 2017, el huracán María dejó a Puerto Rico sin red eléctrica y, en la montaña, sin carreteras. Los deslizamientos sepultaron tramos enteros. Comunidades completas quedaron incomunicadas: sin luz, sin señal, sin manera de que entrara una ambulancia o de que saliera un enfermo.

Una carretera de El Yunque seis meses después del huracán: los deslizamientos arrasaron caminos por toda la montaña. Foto: USDA, marzo de 2018 (dominio público).
La ayuda tardó. En muchos lugares, semanas; en algunos, meses. Y lo que pasó mientras tanto se volvió una de las escenas fundadoras del Puerto Rico contemporáneo: los propios vecinos empezaron a abrir paso, con palas, con machetes, con la máquina de alguien, con las manos.
De ahí viene el peso con el que hoy se escucha una frase en la isla: solo el pueblo salva al pueblo.
El verbo es abrir
La frase suele citarse como consigna. Conviene también leerla como descripción técnica: el verbo que la sostiene es abrir. Abrir una carretera, restablecer un contacto, conseguir que alguien pueda entrar o salir. Vista de cerca, la solidaridad no es un sentimiento: es trabajo físico y coordinación cotidiana. Alguien sabe usar la retroexcavadora, alguien cocina para veinte, alguien lleva la cuenta de quién necesita insulina.

Trabajos de estabilización en una ladera de El Yunque. La solidaridad, vista de cerca, es trabajo físico. Foto: USDA, marzo de 2018 (dominio público).
Lo que la frase celebra y lo que reclama
Los números dan escala a esas escenas. El estudio independiente dirigido por George Washington University estimó 2,975 muertes en exceso entre septiembre de 2017 y febrero de 2018.1 Y la Government Accountability Office reportó aproximadamente once meses hasta restablecer el servicio eléctrico a todos los clientes que podían recibirlo de forma segura: el apagón más largo en la historia de Estados Unidos.2
Frente a esas cifras, la palabra «resiliencia» adquiere un doble filo. Celebrar la capacidad de una comunidad para sostenerse no debería cerrar la pregunta, sino abrirla: ¿por qué tuvo que sostenerse sola, y durante tanto tiempo?
Ahí está la doble vida de la frase. «Solo el pueblo salva al pueblo» es, al mismo tiempo, una experiencia comprobada de ayuda mutua y un reclamo dirigido a quien tenía la responsabilidad de responder. No es un lema de autosuficiencia feliz: es la memoria de un abandono y la prueba de una capacidad.
La historia siguió poniendo a prueba esa capacidad: el 7 de enero de 2020, un terremoto de magnitud 6.4 sacudió el suroeste de la isla, dentro de una secuencia de cientos de sismos.3 La acumulación de crisis explica por qué tantas comunidades puertorriqueñas se organizan hoy alrededor de una pregunta muy concreta: qué vamos a hacer cuando venga la próxima.
Reconocer quiénes sostienen la vida de un lugar es el primer paso. El segundo es tomar en serio lo que tienen que decir sobre su futuro.
Fuentes comprobadas
- Estudio de mortalidad tras el huracán María — George Washington University, Milken Institute School of Public Health.
- Informe GAO-19-296 sobre la restauración de la red eléctrica — U.S. Government Accountability Office.
- Terremoto de magnitud 6.4 en Puerto Rico — U.S. Geological Survey.
- Carretera de El Yunque tras María — USDA vía Wikimedia Commons (dominio público; imagen de portada).
- Trabajos de estabilización en El Yunque — USDA vía Wikimedia Commons (dominio público; imagen del cuerpo).