Un expediente en lugar de un delito

En 1942, la policía de Puerto Rico creó un grupo dedicado a recolectar información sobre personas vinculadas al independentismo. Durante las décadas siguientes elaboró miles de expedientes —las «carpetas»— organizados por ideología política, sin evidencia de conducta delictiva. La práctica se extendió hasta 1987 y hoy está documentada por el Archivo General de Puerto Rico en el subfondo de la División de Inteligencia.1

Quién asistía a una reunión. Quién hablaba en un mitin. Quién era pariente de quién. Ese era el material.

Muchas familias se enteraron tarde. Un abuelo moría y, años después, llegaba la noticia de que había sido vigilado durante décadas: que alguien informaba sobre sus reuniones, que sus mítines quedaban grabados, que su nombre vivía en un expediente. Una convicción política podía tener consecuencias silenciosas dentro de una casa, y buena parte de ellas solo llegó a saberse cuando los archivos se abrieron.

Las cintas

La vigilancia no solo dejó papeles. Entre los materiales del archivo se conservan 298 cintas de audio de carrete abierto, grabadas principalmente en los años sesenta y setenta, con registros de actividades políticas y cívicas. El proyecto Subversiones Sonoras trabaja en su restauración y digitalización: las voces que un aparato de inteligencia grabó para vigilar hoy pueden estudiarse como memoria.2

La leyenda y el registro

Pedro Albizu Campos saluda a una multitud en 1936

Pedro Albizu Campos en marzo de 1936. Foto: Associated Press (dominio público).

Alrededor de las figuras perseguidas crecen también las leyendas, y Pedro Albizu Campos es el caso mayor. Dos ejemplos muestran por qué conviene distinguir niveles.

En biografías y homenajes se repite que fue el mejor promedio de su clase en Harvard. Una investigación de la Harvard Latin American Law Review, hecha sobre los registros académicos, confirma sus estudios de Derecho y su título en 1923; la historia del primer lugar de la clase, en cambio, no encuentra sustento en esos registros.3 Y sobre la radiación: está documentado que Albizu Campos denunció experimentación con radiación durante su encarcelamiento de 1950–1953.4 Esa documentación acredita la existencia de la denuncia; probar el hecho denunciado exige otro tipo de evidencia.

La distinción no le quita fuerza a la memoria: se la da. El registro histórico, el testimonio y las narraciones transmitidas ayudan a entender cómo recuerda una comunidad, pero no sostienen el mismo tipo de afirmación. Tratarlas con el mismo rasero debilita precisamente aquello que se quiere defender.

Las carpetas son el caso límite que lo demuestra: durante décadas, lo que las familias contaban sonaba a sospecha o exageración. Después el archivo lo confirmó, con fechas, informantes y cintas. A veces la precisión no desmiente la memoria familiar. La documenta.

Fuentes comprobadas

  1. Fondo Policía de Puerto Rico, subfondo División de Inteligencia — Archivo General de Puerto Rico / Instituto de Cultura Puertorriqueña.
  2. Subversiones Sonoras — Archivo General de Puerto Rico / Instituto de Cultura Puertorriqueña.
  3. Myth & Remembrance: The Harvard Life of Pedro Albizu Campos — Harvard Latin American Law Review.
  4. Investigación sobre las denuncias de radiación de Albizu Campos — George Washington University, Department of American Studies.
  5. Fotografía de Pedro Albizu Campos, 6 de marzo de 1936 — Associated Press vía Wikimedia Commons (dominio público; imagen de portada).

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