Un profesor pide arena.

Los estudiantes llegan con ella. La juntan. Después les pide recuperar exactamente los granos que trajo cada uno.

Es imposible.

La dinámica que Juan Torres recuerda años después en el episodio 7 funciona porque convierte una abstracción en una escena física: después de convivir con otras personas, separar qué parte de nosotros vino de dónde se vuelve extremadamente difícil.

Acercamiento a granos de arena de distintos tonos: blancos, grises, ocres y rosados, redondeados y mezclados

Granos de arena en una playa. Foto: Sean O’Flaherty (Seano1), vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5).

La cultura necesita cuerpos

Cuando hablamos de cultura solemos pensar en objetos grandes: lenguas, religiones, instituciones, tecnologías, tradiciones.

Pero para que cualquiera de esas cosas continúe tiene que atravesar personas concretas.

Alguien observa. Alguien imita. Alguien corrige. Alguien enseña. Alguien modifica lo recibido y lo entrega otra vez.

Cristine Legare describe la cultura humana como acumulativa: niñas y niños aprenden conocimientos, prácticas y tecnologías de sus comunidades mediante exploración, observación, participación, imitación e instrucción.1

Eso significa que el conocimiento colectivo puede crecer más allá de lo que una sola persona podría inventar durante su vida.2

No necesitamos diseñar desde cero el alfabeto cada vez que aprendemos a escribir. Ni descubrir nuevamente cómo afinar una armónica. Ni reconstruir toda una disciplina antes de utilizarla.

Entramos a sistemas que otras personas ya estuvieron construyendo.

Enseñar no es copiar un archivo

La transmisión tampoco es perfecta.

Por eso la metáfora de la arena es mejor que la de descargar información.

Cuando aprendemos de alguien no recibimos una copia idéntica. Interpretamos. Seleccionamos. Olvidamos. Combinamos con experiencias anteriores.

La investigación sobre enseñanza humana muestra precisamente esa flexibilidad. Caldwell, Renner y Atkinson encontraron que la interacción con una persona experimentada puede facilitar la transmisión de habilidades complejas, mientras que para tareas más simples otras formas de información pueden ser suficientes.3

Otros trabajos subrayan que la enseñanza humana puede favorecer tanto fidelidad como innovación: a veces necesitamos copiar con precisión; otras veces necesitamos comprender suficiente para modificar lo aprendido.4

Una receta necesita cierta fidelidad. Una conversación no.

Por eso recordamos profesores que ya no vemos

En el episodio digo que una persona de cuarenta años puede seguir recordando algo que le dijo un maestro en primaria.

Eso no significa que cada clase produzca una huella profunda. Significa que el efecto de enseñar puede sobrevivir completamente separado del momento en que ocurrió.

El profesor quizá nunca se entere. El alumno puede tardar años en reconocerlo.

Una frase puede reaparecer en un trabajo, una decisión, una forma de tratar a otra persona o —como ocurrió aquí— en un podcast.

La hipoteca social es arena en movimiento

Más adelante en la conversación aparece la idea de hipoteca social: haber recibido oportunidades genera una pregunta sobre cómo devolver algo a la comunidad.

Vista desde la metáfora de la arena, la respuesta cambia ligeramente.

Quizá no podamos devolver exactamente lo recibido. No tenemos los mismos granos.

Podemos hacer otra cosa: seguir moviéndolos.

Enseñar lo que aprendimos. Compartir una oportunidad. Presentar a dos personas. Documentar una experiencia. Ayudar a alguien a evitar un error que nosotros ya pagamos.

Y aceptar que, una vez hecho, tampoco podremos controlar del todo qué hará la otra persona con eso.

Quizá enseñar siempre ha sido eso:

dejar un poco de arena en una botella que uno nunca volverá a ver.

Fuentes consultadas

  1. Legare, C. H. (2019). The development of cumulative cultural learning. Annual Review of Developmental Psychology, 1, 119–147. https://doi.org/10.1146/annurev-devpsych-121318-084848
  2. Mesoudi, A. y Thornton, A. (2018). What is cumulative cultural evolution? Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 285(1880), Artículo 20180712. https://doi.org/10.1098/rspb.2018.0712
  3. Caldwell, C. A., Renner, E. y Atkinson, M. (2018). Human teaching and cumulative cultural evolution. Review of Philosophy and Psychology, 9(4), 751–770. https://doi.org/10.1007/s13164-017-0346-3
  4. Burdett, E. R. R., Dean, L. G. y Ronfard, S. (2018). A diverse and flexible teaching toolkit facilitates the human capacity for cumulative culture. Review of Philosophy and Psychology, 9(4), 807–818. https://doi.org/10.1007/s13164-017-0345-4
  5. O’Flaherty, S. (2006). Sand Grains [Fotografía]. Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 2.5. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sand_Grains.jpg

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