Antes de Marte, aprender a vivir aquí
La primera pregunta parte de una frase que Norberto ya había formulado en otras conversaciones.3
¿cómo queremos ser multiplanetarios si todavía no sabemos ser planetarios?
La respuesta del episodio corrige inmediatamente una lectura demasiado fácil de Biosfera 2.
El problema, dice Norberto, nunca fue solamente aprender a vivir en Marte o en la Luna. Era aprender qué necesita realmente una comunidad humana para vivir en cualquier lugar.
Eso incluye la Tierra.
Y ahí introduce una pareja conceptual que atraviesa todo el capítulo: biosfera y tecnósfera.
Somos organismos biológicos sostenidos por oxígeno, agua, alimento, microorganismos y ciclos de nutrientes, pero vivimos dentro de una red cada vez más grande de carreteras, refrigeradores, tuberías, servidores, bombas, cables, motores y sistemas financieros.
No existe una humanidad puramente tecnológica fuera de la naturaleza.
La tecnósfera sigue montada sobre una biosfera.
Biosfera 2 fue diseñada precisamente para comprimir esas relaciones dentro de un espacio donde resultara imposible fingir que no existían. La literatura científica del proyecto la describe como un sistema materialmente casi cerrado, pero abierto a energía e información: entraban luz solar y electricidad, se intercambiaban calor e información; los ciclos de materia debían gestionarse internamente.2
La Universidad de Arizona mantiene hoy esa doble lectura: Biosphere 2 nació vinculada con tecnologías de colonización espacial, pero funciona actualmente como laboratorio para comprender sistemas naturales y humanos en la Tierra y más allá.4
La paradoja del episodio aparece desde el principio:
para pensar cómo salir de la Tierra tuvieron que prestar más atención a la Tierra.